Psicología emocional

Detrás de la persona fuerte está ella misma intentando no rendirse


Una persona fuerte no es la que más sufrimiento soporta. Tampoco la que más peso lleva sobre sus espaldas o la que más resiste en un entorno de adversidades y estrés. La auténtica fortaleza reside en esa energía transformadora de quien es capaz de cambiar lo que le hace daño, de quien es capaz de decir “no” sin culpa y “sí” sin miedo. Fuerte es quien trabaja en una vida plena sin rendirse ni un segundo.

En la actualidad, seguimos cometiendo errores a la hora de interpretar el concepto de fortaleza, y más, aplicado al campo de la psicología y la salud mental. Por ejemplo, fuerte es también la persona que, diagnosticada con una depresión, intenta lidiar día a día con su condición para ganarle espacios vitales, para apagar su oscura presencia.

La fortaleza es por encima de todo, una competencia emocional y psicológica en la que todos deberíamos trabajar. Gracias a ella daremos forma a una realidad a nuestra medida donde no exista disonancia entre lo que deseo y lo que tengo, entre lo que digo y lo que hago.

Lograrlo no es fácil, porque la fortaleza mental requiere entre otras cosas, aceptar nuestras vulnerabilidades, ser honestos con nosotros mismos y firmar un contrato donde no descuidar nuestra autoestima e identidad en ningún momento. Porque detrás de la persona fuerte está por encima de todo, la autenticidad.

¿Cómo es la persona fuerte que trabaja día a día en su bienestar?

En el 2008, el doctor Christopher Peterson y Martin Seligman, conocido pionero de la psicología positiva, realizaron un estudio en la Universidad de Michigan, Ann Arbor, Estados Unidos. Pudieron analizar cómo un grupo de personas que habían sufrido una serie de traumas personales, habían logrado superar esas heridas del pasado de manera saludable y efectiva.

Eran el clásico ejemplo de esas personas fuertes que tanto nos llama la atención. Peterson y Seligman determinaron qué características les definían para describir lo que ahora se conoce como “fortalezas de carácter”. Ahora bien, hay un aspecto que debemos entender antes de nada.

El mundo no se clasifica en personas débiles y personas fuertes; en absoluto. En realidad, todos tenemos ese potencial latente para alzarnos con unas competencias más resilientes y hábiles para manejar el sufrimiento y la adversidad. Siempre estamos a tiempo de conseguirlo. ¿De qué manera? Trabajando las siguientes dimensiones.

Detrás de la persona fuerte está ella misma intentando no rendirse

1. Las personas fuertes practican la gratitud en el día a día

Ser capaces de apreciar las cosas sencillas e importantes del día a día modela nuestro estado del ánimo. Infunde bienestar, positividad y entrena a su vez, ese músculo que es la atención, ahí donde clarificar prioridades y dejar a un lado lo secundario.

Ser agradecido revierte de manera inmensa y determinante en el bienestar.

2. Trabajan en su poder personal

¿Qué es el poder personal? Básicamente, saber manejar la negatividad, el estrés, entender y aceptar que la vida es adversa, pero a su vez, confiar en que tenemos recursos para afrontar las dificultades. El auténtico poder reside en la confianza en uno mismo y en entender que a veces, no podemos controlarlo todo.

3. Aceptan retos

Las persona fuerte ve la adversidad como una oportunidad para crecer y ganar en sabiduría. Con cada obstáculo que superan, ganan confianza en su capacidad para mejorar.

4. Se enfocan en las cosas que pueden controlar

A veces, lo hacemos, desperdiciamos nuestra energía preocupándonos por si vendrá una tormenta, por si determinada persona actuará o hará lo que esperamos. Admitámoslo, todo ello son fuentes de sufrimiento. Debemos centrarnos en aquello que de verdad podemos controlar. Ahí reside nuestro auténtico poder.

5. Establecen límites saludables

La persona fuerte establece límites emocionales y físicos saludables para reafirmarse y controlar la negatividad así como el estrés. Están dispuestos a decir que no, incluso si eso significa decepcionar a los demás.

6. ¿Riesgos? sí cuando es necesario

La personalidad fuerte es capaz de saber en qué momento es necesario arriesgar. A veces, hay que salir de la zona de confort y buscar oportunidades para ganar en felicidad.

7. Hacen las paces con el pasado

Una clave de bienestar emocional es sin duda hacer las paces con el pasado para poder aprender de él. Una vez hecho esto hay que avanzar. Si nos quedamos atrapados en ese retrovisor que solo refleja el ayer, seremos eternos cautivos de la nostalgia inútil.

8. Crean su propia definición de éxito

El éxito para la persona fuerte no está en acumular riqueza o admiraciones ajenas. El auténtico éxito está en sentirse bien con uno mismo, en no dejarse llevar por lo que dicen otros o lo que marca el entorno. Éxito es sinónimo de libertad, felicidad interna y alcanzar las metas que uno se propone para estar en sintonía con deseos y logros. 

9. Estar a solas con uno mismo, sana y clarifica

Las personas mentalmente fuertes toman tiempo para estar a solas con sus pensamientos. Pocos espacios son más confortables que ese universo interno donde conectar con el propio ser, en soledad, en equilibrio y paz interna. 

10. Aceptan la plena responsabilidad por sus vidas

La persona fuerte no pierde el tiempo esperando que el mundo les dé lo que creen que se les debe. No espera que los demás les resuelvan nada, ni ponen tampoco su felicidad en bolsillos ajenos. Cada uno es responsable de sí mismo, libre para crear su propia realidad.

11. Practican la perseverancia, no se rinden

Si hay algo que todos deberíamos recordar a diario es que vale la pena esperar mejores cosas de la vida. A través de la paciencia, la persistencia y la no rendición, debemos ser capaces de trazar mejores destinos. Esos que se ajusten a lo que deseamos y esperamos de la vida.

Nunca es tarde para dar forma a una auténtica felicidad. Esa donde habita la calma y la satisfacción, ahí donde nada pesa ni nada sobra. Practiquemos por tanto la fortaleza mental y emocional.

 

Bibliografía

  • Park, N., Peterson, C., & Seligman, M. E. P. (2004). Strengths of Character and Well-Being. Journal of Social and Clinical Psychology23(5), 603–619. https://doi.org/10.1521/jscp.23.5.603.50748
  • Peterson, C., Park, N., Pole, N., D’Andrea, W., & Seligman, M. E. P. (2008). Strengths of character and posttraumatic growth. Journal of Traumatic Stress21(2), 214–217. https://doi.org/10.1002/jts.20332

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