Psicología emocional

Me quiero libre a tu lado, te quiero libre conmigo


Me quiero libre a tu lado recorriendo un mismo trayecto en el viaje de la vida. Te quiero libre conmigo creando tu destino, cincelando tus senderos mientras nos llevamos el uno al otro de la mano. Nos imagino juntos pero únicos, unidos pero respetando tu límite y el mío, comprometidos en lo que es de dos, comprometidos en lo que es de uno.

Reflexionar e interiorizar estas ideas nos  ayudarán a construir relaciones afectivas mucho más saludables y ante todo, felices. Si lo pensamos bien, la cultura popular y sobre todo, el ideal del amor romántico nos ha abocado a dar por ciertas ideas nocivas que en realidad, van en contra a lo que es realmente el amor.

Ya lo decía Erich Fromm en su libro El arte de amar, el amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de aquel a quien amamos. Por tanto, conceptos como ‘quien bien te quiere te hará llorar’ nos abocan a esa pira del sufrimiento absoluto, donde nos lanzamos como mártires pensando que darlo todo por el otro a cambio de nada -y aunque duela- es el epítome absoluto del buen querer.

No caigamos en esas trampas para osos. Seamos maduros, seamos sabios y ante todo, concíbamonos como lo que realmente somos: personas enteras que no necesitan buscar a otra mitad para alcanzar la plenitud o la felicidad.

1. No te necesito para ser feliz, pero prefiero una vida contigo

Me quiero libre contigo, pero en realidad, no te necesito para ser feliz. Integrar esta frase en nuestro código genético emocional nos ayudará a fortalecer la autoestima en materia de relaciones afectivas. ¿La razón?

  • Quien asuma que es necesario tener pareja para alcanzar la felicidad vive en el territorio de la ignorancia absoluta.
  • Aún más, es recomendable que uno desarrolle adecuadas competencias en materia de realización personal antes de tener pareja.
  • El bienestar, la alegría y la satisfacción por la vida también es posible estando solo con uno mismo; de hecho, quien no le teme a la soledad y ve en ella recursos para ser feliz, construye relaciones de pareja más satisfactorias.
  • Un modo de evitar dependencias emocionales y ese temor absoluto a quedarse solo, es disfrutando primero de la propia soledad. Necesitar en exclusiva a alguien a nuestro lado para sentirnos completos es algo patológico que nos puede llevar a situaciones de gran sufrimiento.

2. Tú eres tú, yo soy yo, pero me gusta ir contigo de la mano

Tú eres tú, con la historia que llevas en tu mochila, con tus manías, tus grandezas, tus valores y aspiraciones vitales. Yo soy yo, con mis rarezas, mis logros y mis defectos. Por separado somos grandes, juntos brillamos. ¿Por qué razón tendría yo que pedirte que cambiaras por mí? ¿Por qué tendría yo que hacerlo por ti? Tú eres tú, yo soy yo, pero me gusta ir contigo de la mano.

Piensa en ello, no es necesario que te diluyas en tu pareja para demostrarle cuánto le quieres. No es obligatorio que renuncies a nada, porque toda renuncia de hoy será una frustración en el día de mañana. El amor es crecimiento y es respeto, el amor inteligente nos da alas y jamás alzará ante nosotros un palacio de jaulas.

3. Me quiero libre a tu lado para crecer como ser humano

Nuestro crecimiento personal, se relaciona de manera directa con la famosa teoría de Abraham Maslow sobre las necesidades humanas. Es ahí donde nos recordaba que el ser humano, para alcanzar el bienestar debe ir ascendiendo en una serie de dimensiones: necesidades físicas, de afilicación, reconocimiento…

En esa cumbre de la pirámide se halla la autorealización, ahí donde uno se alza como un ser autónomo, alguien que sabe resolver problemas, que tiene unos firmes valores, que es libre, juicioso, creativo, maduro emocionalmente y que además, sabe generar bienestar a los demás.

Cuando digo que me quiero libre a tu lado, demuestro que me encuentro ya en esa cumbre. Porque no te necesito a ti para ser feliz pero sin embargo, te elijo a ti para seguir creciendo como persona. Te elijo además, por qué sé que favorecerás ese bienestar, porque no pondrás ante mí barreras, ni me traerás lágrimas, ni sufrimientos ni me obligarás a ser lo que no deseo o está en contra de mis valores.

4. No eres mi mitad, te quiero porque estás completo y porque no me necesitas para ser quién eres

Tanto si lo queremos como si no, hay personas que necesitan a una pareja a su lado para reafirmarse. Esto sucede, por ejemplo, con la personalidad narcisista. Tener a alguien a quien manipular, infravalorar y controlar, les resulta básico para reafirmar su poder y su autoetima.

Ese tipo de afectividad instrumental crea daños y vulnera dignidades. Nadie tiene por qué estar a nuestro lado para llenar sus vacíos. No podemos ser esa persona que cuando el otro necesita respirar, nosotros le damos aire. Las pareja no tienen que ser puzzles donde completarse a la perfección en sus esquinas, recovecos y oquedades.

Ser pareja implica construir entre dos. Ser pareja significa aceptarse tal y como somos, sin pretender cambiar nada del otro, aceptando defectos, valores, sueños e identidades. Somos personas completas, nacimos completos y en nuestro viaje vital vamos creciendo y expandiéndonos en recursos y valías. Por tanto, nadie puede ni debe venir para erosionar todo lo logrado. Pensemos en ello. 

Me quiero libre a tu lado, te quiero libre conmigo, nos quiero juntos construyendo un mismo proyecto, aprendiendo, soñando entre dos, sabiéndonos uno.

Bibliografía

  • Erich, Fromm (2011) El arte de amar. Madrid. Paidós
  • Fisher, Helen (2009) Por qué amamos: la naturaleza y química del amor. Madrid: Debolsillo.

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