Psicología emocional

El amor propio no puede bailar con el miedo: así logré cambiar mi vida


El amor propio no puede bailar en brazos del miedo. Porque esta dimensión nos ayuda a ser fabulosos bailarines en solitario, de los que tienen la seguridad suficiente para moverse con firmeza, con soltura y elegante aplomo. Nadie nos sujeta cuando la autoestima es fuerte, cuando la identidad está clara, y cuando el orgullo saludable nos guía.

Decía Mark Twain con gran acierto que nadie puede sentirse bien si no cuenta primero con su propia aprobación. Sin embargo, en algún momento de nuestra vida nos desprendemos de esta valía excepcional y dejamos de hacerlo, dejamos de apreciar y valorar a esa figura maravillosa que cada día se refleja en nuestro espejo.

El psiquiatra Enrique Rojas nos señala que dejarnos de lado, olvidarnos de nosotros mismos, es una forma de infidelidad. Puede que esta idea nos parezca algo llamativa, pero en realidad, cuando uno empieza a priorizar las necesidades ajenas relegando las propias, lo hace, se está traicionando. Y no hay peor ofensa que dejarnos abandonados en el viaje de la vida.

El amor propio no puede bailar con el miedo: así logré cambiar mi vida

Hay que bailar. Atrévete. La danza del amor propio requiere que nos cojamos a nosotros mismos desde el corazón, el alma y los sentidos para crear un reencuentro. Uno donde fortalecer valías, donde dar abrigo a las seguridades, certeza a las necesidades e impulso a los sueños. En este baile en solitario no caben los miedos.

Así logre fortalecer el amor propio

Ninguno de nosotros llega a este mundo con el amor propio fuerte como el cobalto, duro y reluciente como diamante. En realidad, esta dimensión psicológica es voluble y lo que es más importante, necesita forjarse en nuestra infancia y adolescencia.

Ahora bien, debemos tenerlo claro. Lo ocurrido en el pasado no determina nuestro presente. En nosotros hay un potencial destacable para despertar la fortaleza psicológica y la salud emocional que necesitamos. Estas son las claves.

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1. Tu dignidad no acepta rebajas ¡Mereces siempre lo mejor!

Tu dignidad no se vende, ni se mendiga, ni se coloca en bolsillos ajenos. El amor propio se nutre de esa firmeza interior con la cual, tener claro que merecemos sentirnos bien en todo momento y circunstancias.

  • Cuida de tus relaciones afectivas, recuerda que el amor auténtico no duele, no manipula ni hace uso de los chantajes.
  • Ten en cuenta también que toda persona, ya sea ese amigo/a que tienes desde la infancia o incluso ese familiar tan próximo, debe respetarte y apreciarte tal y como eres.
  • Ello significa que para potenciar tu amor propio no hay que permitir que los demás te juzguen por  cada cosa que haces o decides.
  • Debes sentirte libre en cada momento, sin cargas, sin presiones ajenas.
  • Tampoco dejes que te conviertan en ese actor secundario en el teatro de tu vida. Tú eres el único protagonista, tú decides tu camino.

2. No te conformes, desafíate cada día ¡Puedes llegar muy lejos!

El amor propio es un baile con la autoestima, con la dignidad personal y la satisfacción. Y como tal, necesita movimiento y esa vitalidad donde el corazón lata lleno de propósitos e ilusiones renovadas.

Para ello, ten en cuenta algo importante. A menudo nos han hecho creer que uno de nuestros objetivos vitales es encontrarnos personalmente. Ahora bien, no hace falta que compres un billete de avión y vayas al Tíbet para encontrarte. LA PERSONA QUE ERES YA ESTÁ DENTRO DE TI, lo importante ES SABER HASTA DÓNDE PUEDES LLEGAR y eso, requiere un desafío.

Favorece un actitud basada en el desapego. Deja a un lado la comodidad, la rutina, eso a lo que te aferras y que a menudo te convierte en prisionero.

Marca nuevos límites en tu horizonte, conoce gente nueva, ponte en situaciones diferentes para descubrir así, de todo lo que eres capaz.

Para despertar el amor propio hay que verse a uno mismo en lugares ajenos a nuestra zona de confort. Solo así descubriremos cuán competentes somos.

3. Que los demás digan lo que quieran, tú eres libre, eres valioso y excepcional

No importa lo que te dijeran tus padres. Esos patrones educativos dejan huella pero podemos desprendernos de ellos cortando esos mandatos invisibles. Tampoco importan esas experiencias del ayer donde tu amor propio quedó tocado y hundido, todos tenemos un resorte interno impulsado por la resiliencia que nos permite renacer de nuestras cenizas las veces que sean necesarias.

Para ello, no dudes en recordar a diario estas sencillas ideas:

  • Quien no te respeta no te merece.
  • Eres valioso. Y no necesitas que los demás te lo digan, tú eres consciente de ello, lo sabes y debes interiorizarlo cada día para marcar límites.
  • Deja a un lado lo que te quita la calma, lo que no es bueno y no te hace feliz.
  • Tus errores y fracasos no te definen. No eres tus errores, eres el potencial de transformación que hay en ti.
  • Acéptate cada día de tu vida. Deja de cultivar un diálogo negativo, respétate, háblate con afecto y compasión.
  • Higieniza la culpa de tu mente. No te aferres a hechos de los que quedar cautivo.
  • No complazcas a los demás para estar bien. Esta práctica jamás trae la felicidad, al contrario, es sinónimo de frustración.
  • Priorízate. Hacerlo no es una acto de egoísmo, es un ejercicio de dignidad.
  • Pase lo que pase confía en ti.

El amor propio no puede bailar con el miedo: así logré cambiar mi vida

Para concluir, el amor propio es un ejercicio que trabajar cada día. Si lo descuidamos se debilita, perdemos nutrientes y esa resistencia psicológica con la cual, bailar con la vida. No lo permitamos, escucha la música de tu corazón y recuerda seguir su ritmo, sus partituras… Es ahí donde ese inscribe la auténtica felicidad.

Bibliografía

  • Crocker, J., & Park, L. E. (2004, May). The costly pursuit of self-esteem. Psychological Bulletin. https://doi.org/10.1037/0033-2909.130.3.392
  • Travis Bradberry, Jean Greaves, y Patrick M. Lencioni (2012) Inteligencia emocional 2.0. Editorial Conecta

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