Ansiedad y depresión

Estos son los síntomas de la ansiedad que no supe ver en mí


Los síntomas de la ansiedad pueden instalarse en tu mente y en tu cuerpo sin que te des cuenta. Es posible que te parezca llamativo, pero el ser humano llega en muchos casos a normalizar el sufrimiento en su día a día de manera natural. ¿La razón? Es un simple mecanismo de supervivencia que adopta el cerebro. No pasa nada si estás mal, lo importante para él es que sigas funcionando, que sigas integrado en tu realidad inmediata.

Ahora bien, el precio que supone seguir siendo funcionales como si no sucediera nada, son inmensos. Porque cuando las emociones adversas nos atenazan y las preocupaciones toman el control, vamos a la deriva. Y puede que hoy no nos demos cuenta de que algo va mal, pero tarde o temprano ocurrirá. Aparecerá el primer bloqueo, esa taquicardia que nos quita el aire y ese ataque de ansiedad donde quedar completamente supeditados en la cárcel del miedo.

No lo dudes, es vital que tomes plena conciencia de esos primeros indicios que la ansiedad deja en tu mente y en tu organismo. En caso de dejar para mañana lo que te preocupa hoy, hará que poco a poco, el mundo se vuelva amenazante ante tus ojos y no sepas muy bien cómo salir de esa cárcel de sufrimiento.

Estos son los síntomas de la ansiedad que no supe ver en mí

1. Estos son los síntomas de la ansiedad que no supe ver: la preocupación excesiva resta impulso a tu bienestar

¿Eres de los que opinas que pensar mucho es un rasgo de una elevada inteligencia? Si es así te equivocas. Pensar mucho no hará que tu vida sea más feliz o que tomes decisiones más efectivas. El pensamiento debe ser práctico, centrado y reflexivo, nunca obsesivo.

Si le das muchas vueltas a las cosas acabarás atrapado en sinuosos laberintos mentales. Aún más, si te limitas a poner tu atención en cosas que ya han pasado o que aún no han sucedido, estarás alimentando tu malestar. Debes tener en cuenta que gran parte de los pensamientos que generamos en el día a día no son útiles, son basura mental que limita nuestro potencial, que nos alimenta de miedos, inquietudes y ansiedades.

Sitúa tu atención en el aquí y ahora, no anticipes fatalidades, no te obsesiones con el pasado… Practicar la atención plena o el Mindfulness puede ayudarnos a educar nuestros pensamientos y enfoque mental. Es más, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Minessota por el doctor Stephan Hoffman nos demuestran los claros beneficios de este enfoque para aliviar los síntomas de la ansiedad y la depresión.

2. Esa presión en el pecho ¿qué me ocurre?

Uno de los síntomas de la ansiedad más comunes es la presión en el pecho. Es una reacción fisiológica común en estas situaciones donde la mente, va más deprisa que la vida y donde las emociones, terminan por somatizarse en nuestro cuerpo.

Pero ¿por qué ocurre? ¿a qué se debe esa presión en el pecho? La ansiedad genera un elevado nivel de adrenalina y cortisol en sangre, dos hormonas que aceleran el ritmo cardíaco y que a su vez, preparan al cuerpo para la huída. Los músculos se tensan y se produce cierto sobreesfuerzo pulmonar. Todo ello se centra en ese molesto dolor en el pecho, en esa punzada que nos escuece al veces al respirar.

Es importante controlar este síntoma. En muchos casos puede derivar en que acabemos hiperventilando.

3. Tengo problemas para centrar la atención y tomar decisiones

La ansiedad también genera en nuestro cerebro lo que se conoce como niebla mental. Nuestros neurotransmisores, y en especial la dopamina, la noradrenalina y el cortisol, genera una sobrecarga en nuestros procesos mentales. Ello hace que nos cueste mucho centrar la atención, que resulte complicado reflexionar, analizar con calma cada estímulo para reaccionar mejor o tomar decisiones adecuadas.

4. ¡Estoy agotado!

El cansancio puede ser el síntoma de múltiples condiciones médicas: una alteración en la tiroides, anemia, problemas renales o hepáticos… Ahora bien, un factor recurrente que explica no solo en cansancio, sino sobre todo, ese agotamiento que se acompaña del desánimo, es sin duda la ansiedad.

Un hecho que puede darte una pista evidente es la siguiente realidad: si te levantas cada mañana agotado a pesar de haber descansado las horas suficientes, ten en cuenta que algo así no es normal. Sobre todo, si al abrir los ojos al nuevo día el primer pensamiento que te viene a la mente es el agobio, la pesadumbre, el desánimo y la sensación de que no vas a poder con tu día. Esta anatomía psicológica es el reflejo más nítido de la ansiedad e incluso de la sombra de una depresión. ¡Tenlo en cuenta!

Estos son los síntomas de la ansiedad que no supe ver en mí

5. Me duele el estómago, me cuesta hacer la digestión

Uno de los síntomas de la ansiedad más comunes es el referente a las alteraciones digestivas. A menudo, solemos decir eso de que los nervios se concentran en nuestro estómago y esto sin duda es algo muy real. Debes tener en cuenta que cuando el nivel de cortisol es elevado, aparecen cambios notables en nuestros procesos orgánicos, y en concreto, en todas esas actividades que regula el sistema simpático.

Un hecho común es aumentar el flujo sanguíneo hacia los músculos y disminuirlo en el sistema digestivo. Nuestro cerebro quiere que estemos preparados para escapar. La ansiedad no es más que un mecanismo de defensa que nos prepara para la huída ante una supuesta amenaza que hay en el exterior. Por tanto, procesos como la digestión pasan a ser algo secundario para nuestro cuerpo.

De ahí, que las digestiones sean pesadas, que se eleve incluso la producción de ácidos gástricos, teniendo así el riesgo de sufrir úlceras. Son procesos sin duda muy complejos.

6. Ideas obsesivas, miedos que cada vez se hacen más grandes

La ansiedad es muy hábil para tomar el control de la mente. Lo hace con tanta eficacia, que no duda en distorsionar nuestro enfoque, en llenarnos de ideas obsesivas, en hacer que nuestros miedos tomen el control de nuestra vida. Y todo ello, surge de manera progresiva.

Las obsesiones pueden derivar en fobias y poco a poco, la ansiedad tomará todo el control hasta que surja el primer ataque de pánico. Es algo común que debemos detectar a tiempo.

7. Mal humor constante, eres incapaz de disfrutar de eso que antes tanto gustaba

Entre lo síntomas más evidentes de la ansiedad está sin duda el mal humor. No sabes muy bien qué te molesta, pero hay algo que te nubla la motivación, que apaga el brillo de tu realidad y que te quita impulso. La vida ya no tiene la música de antaño, ahora todo parece desafinado. Todos van en una dirección y tú sientes que vas a la deriva… Y eso te enfada, te llena de desánimo y de frustración.

Lo más llamativo de todo es que has llegado a un punto en que casi no te reconoces. Las pasiones que antes te definían, esas aficiones que tanto te gustaban, ya no te interesan. En tu mente ya no hay espacio para el disfrute, ya no te emocionas como antes y la risa, emerge de ti de manera forzada.

La ansiedad distorsiona la vida y nos difumina, nos convierte en sombras que han perdido el impulso vital. Nadie merece una existencia así, y más sabiendo algo: la ansiedad suele ser el reverso de la depresión. Ambas dimensiones suelen ir en muchos casos de la mano. No lo permitas, actúa antes, solicita ayuda y encara estas realidades psicológicas para trabajar en tu felicidad, en tu plenitud.

Bibliografía

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