Psicología emocional

La importancia de decirle a un niño “te quiero tal y como eres”


Para ser una madre, un padre eficaz, no basta con cubrir necesidades básicas como la alimentación, su seguridad o educación. Al fin y al cabo, un niño es algo más que un organismo que nutrir, un cuerpo que vestir y un cerebro que potenciar esperando que sea el más listo, el más brillante de su clase.

Los pequeños no necesitan ser los más altos  o los más aventajados de su curso. Un niño solo ansía ser feliz. Solo buscan disfrutar de un adecuado bienestar emocional, iniciarse en unas adecuadas habilidades sociales y desenvolerse con soltura y seguridad y en cada uno de sus entornos.

Favorecer una crianza a fuego lento, siempre consciente, siempre intuitiva ante las necesidades de nuestros hijos es sin duda una herramienta excepcional. Asimismo, tampoco debemos olvidar un aspecto básico en esa aventura a la hora de criar a un niño. Hablamos de la validación emocional, esa que podemos aplicar al decirles algo tan simple pero poderoso como “te quiero tal y como eres”.

Te quiero tal y como eres: el arte de validar las emociones en el niño

La validación es un recurso muy utilizado como estrategia psicológica en los contextos de terapia. Así, dentro de la Terapia Dialectico-Conductual se alza como una herramienta altamente efectiva porque ayuda a las personas a que sus emociones, tengan sentido. Favorece entre otras cosas, que su historia personal adquiera mayor sentido (Linehan, 1993).

Ahora bien, cuando hablamos de la crianza de un hijo, este aspecto adquiere una relevancia mágica y excepcional que deberíamos aplicar desde el primer día con ellos.  Tanto si somos padres, madres, abuelas, maestros o profesores, hay que recordar que hacer uso de este recurso garantizará el desarrollo emocional de los pequeños.

Te quiero tal y como eres, porque formas parte de mi mundo, porque acepto y valoro todo lo que veo ante mis ojos y te define. Eres único, te estás abriendo paso en esta vida y tendrás todo mi apoyo en cada paso, en cada caída, en cada logro…

La validación expresa aceptación 

Los seres humanos necesitan pertenencia. Nuestro cerebro es básicamente una entidad con necesidades sociales, con una gran necesidad de conexión. De este modo, al decirle a un niño “te quiero tal y como eres” favorecemos en él de manera temprana el que se sienta parte de nosotros.

Asimismo, esa sensación de pertenencia alivia miedos, reduce el estrés y favorece un mejor desarrollo en todos los sentidos. No podemos olvidar que un cerebro que siente ansiedad, temor, incerteza y constantes temores  tendrá unos niveles de cortisol muy nocivos. Esta hormona dificulta el proceso madurativo de los niños.

Le indicamos al niño que está en el camino correcto, creciendo, aprendiendo de sus errores, dando grandes pasos

La validación ayuda también a que el niño entienda que tiene la oportunidad de mejorar, de aprender de sus errores, de avanzar con mayor acierto.

“Te quiero tal y como eres hoy, en este mismo momento y quiero también, a la persona que tú elijas ser el día de mañana. Con mi afecto y validación te enseño que la vida, a veces, puede ser difícil y hasta confusa. Te doy permiso para que te equivoques, para que cometas errores y aprendas de ellos en seguridad y felicidad”

Permitir que los niños se equivoquen y aprendan de sus errores es nuestra mayor responsabilidad como padres, madres o educadores. Es de hecho en esos momentos, cuando más necesitan nuestro afecto. Quererlos cuando caen, cuando se equivocan e incluso cuando se portan mal, les ayudará a entender que no están solos.

Le haremos ver que todos tenemos la oportunidad de ser mejores, de avanzar paso a paso habiendo sacado adecuadas lecciones de cada bache sorteado.

La validación ayuda a regular las emociones

Saber que son escuchados, atendidos y escuchados, ayuda a los niños a que poco a poco, aprendan a hablar sobre sus emociones y a poder regularlas.

A veces, tras ese niño malcarado y rebelde, hay muy a menudo una emoción que no sabe identificar. Si somos capaces de ayudarles a que liberen esos sentimientos, a que nos hablen de ellos sin sancionarlos, gritarles o evitando decirles cosas como “eso no es nada, eres un exagerado/a”, conectaremos con ellos desde el corazón para favorecer su bienestar.

La validación ayuda a construir la identidad

La validación ayuda a visibilizar a una persona en el mundo. Es darle la oportunidad de saberse importante, parte de nosotros, parte de esta vida.

Aceptarlo por lo que es, sin sancionar su físico, sin ridiculizar sus aficiones, sin poner obstáculos a sus sueños, críticas a sus pensamientos o valores, ayudará a ese niño a construir su identidad con mayor seguridad.

La validación emocional en el niño le ayuda a construir relaciones felices 

Nuestro cerebro necesita una conexión social segura y afectuosa para evitar estados de estrés, miedo y ansiedad. Un niño que desde bien temprano disfruta de un vínculo cálido, respetuoso e hilado por el amor, madurará de manera feliz y óptima.

Un niño que se siente validado, se valida a sí mismo y valida también a los demás. Decirle que lo amamos por todo lo que es, construimos con él un vínculo seguro, un apego saludable que lo ayudará a confiar en nosotros, a sentirse más unido a su familia.

Por otro lado, un pequeño que de forma temprana se siente seguro en ese vínculo familiar, se siente también más motivado para conectar con los demás, buscando así crear más relaciones sociales felices y seguras.

Para concluir, no podemos olvidar ese arte tan especial y necesario como es el buen uso de las emociones. Educar es una tarea compleja, está llena de desafíos que nos llegan de un día para otro cogiéndonos a menudo, de improviso y sin saber cómo reaccionar.

Recordemos por tanto la importancia de aceptarlos tal y como son. De entender que están en constantes cambios, y que aspectos como la validación emocional favorecerá siempre una mejor comunicación para ayudarles en su desarrollo, y en cada etapa donde aunque cada día sean un poco más autónomos y libres, siempre necesitarán tu apoyo, tu sincero afecto, tu experiencia y tu infinita paciencia.

Bibliografía

  • Linehan, M. (1993). Cognitive-behavioral treatment of borderline personality disorder. New York: NY: Guilford Press.
  • Luciano Soriano, M., & Salas, M. (2006). La terapia de aceptación y compromiso (ACT): Fundamentos, características y evidencia. Papeles Del Psicólogo, 27(2), 79–91.
  • Will Glennon (2007) La Inteligencia emocional de los niños: claves para abrir el corazón y la mente de tu hijo. Ediciones Oniro 

Categorías:Psicología emocional