Biografías

Shirley Temple, la oscura historia de la niña “dorada” de Hollywood


Shirley Temple se retiró del mundo del cine en 1950. Tenía 22 años y atrás dejaba una serie de oscuras vivencias personales que, seguramente, nunca pudo borrar de su memoria. No obstante, si muchas de las historias que habitan tras los bastidores de Hollywood presentan a menudo tintes escabrosos, la suya se diferencia en un aspecto: tuvo un final feliz.

Aquella niña de dorados tirabuzones, hoyuelos en las mejillas y mirada pícara, se convirtió en una mujer que llegó a entrar en política. Fue, además, la primera jefa de protocolo en la Casablanca, tuvo el cargo de miembro de la UNESCO y ejerció como embajadora en países tan dispares como Ghana o Checoslovaquia. Shirley Temple triunfó en la vida. Pero sufrió en su infancia.

Shirley Temple de niña

Muchos dijeron tras su muerte en el 2014 que la suya fue una vida plena, una de ensueño que terminó a los 85 años de edad. Aunque no nos equivoquemos: ninguna vida es completamente feliz cuando se guarda en la mente la impronta de los abusos.

La niña de oro, Shirley Temple

Decían que tenía, exactamente, 52 tirabuzones dorados en su cabeza. Y cada uno de ellos valía su peso en oro, porque aquella niña era increíblemente rentable para los productores de Hollywood. El público adoraba su desparpajo, su sonrisa eterna, su inocencia perfecta. Shirley Temple fue durante los años treinta y principios de los cuarenta una de las figuras más rentables para la industria. Mucho más incluso que Clark Gable.

La razón por la que aquella pequeña de expresión risueña alcanzó la cumbre en Hollywood fue por su madre. Gertrude Temple fue una bailarina frustrada que inició desde bien temprano a su niña en el mundo de la danza. Gracias a aquellas clases intensivas, la pequeña adquirió una precocidad motora, artística y expresiva muy temprana, de manera que con apenas 3 años,  Shirley Temple logró su primer papel en el mundo del cine. Era War Babies (1932).

Papeles sexualizados y maltrato

En esta producción de los años 30 aparecía junto a otros niños de su misma edad imitando a los adultos, pero usando pañales abrochados con hebillas gigantes. Mantenían conversaciones y actitudes muy sexualizadas, ahí donde la propia Shirley llegaba a simular la figura de una prostituta llamada Charmaine.

Como ella misma explicaría en su biografía Child Star,  aquella primera experiencia fracturó su infancia. Se les obligaba a mostrar actitudes que ellos no terminaba de entender. Eran 12 niños de 3 años que debían seguir unas pautas de rodaje muy severas.

El rodaje fue intenso y muy severo. Si se comportaban mal, si no se aprendían el guión o no reaccionaban como deseaban los productores, los niños eran encerrados en  una cabina de sonido sin ventanas: era la “caja de castigo”. Una vez ahí, se les obligaba a sentarse sobre un bloque de hielo. Shirley Temple fue enviada a aquel cubículo no una, sino varias veces. Se le hizo entender de manera severa que perder el tiempo era perder dinero. Debía ser obediente y solícita.

Por otro lado, hay un aspecto que debemos considerar: los padres de Shirley nunca estuvieron autorizados a acudir a ningún rodaje. Eran “una distracción” para la niña y los productores deseaban poder manejar a la actriz en todo momento sin perder tiempo. Su familia nunca fue consciente del método de trabajo que se llevaba a cabo con ella. No sabían con quién estaba, qué ocurría o cómo se llevaban a cabo los rodajes. El coche de la productora recogía a los niños de sus casas, y después, los devolvía de nuevo tras cada grabación.

Shirley Temple y el sillón de la Metro-Goldwyn-Mayer

Cuando Shirley Temple tiene 12 años, la MGM obligó a la niña a rodar una película tras otra de manera casi frenética para capitalizar su talento juvenil. La pequeña de rizos dorados era ya una adolescente y pronto perdería el tirón de su inocencia. Ahora bien, además de esa explotación laboral, la joven Shirley sufrió en esta época otro tipo de abusos.

Graham Greene publicó un artículo en una ocasión definiendo las películas de Shirley Temple como“depravadas”. No entendía por qué una niña debía ir casi desnuda vestida de Cupido y además, tener como admiradores a todo un ejército de  hombres de mediana edad.

Temple escribió en su autobiografía que, en su primera visita a la  Metro-Goldwyn-Mayer, conoció a uno de los productores del estudio, Arthur Freed. Durante una reunión privada, el señor Freed le pidió que se sentara en un sillón del despacho. Tras ello, se desabrochó el pantalón y se colocó ante la niña diciéndole “Tengo algo hecho solo para ti”. Aquel hombre que la asediaría más de una vez en aquel espacio, produjo películas como Annie Get Your Gun (1950) y Singin ‘In The Rain.

El declive de Shirley llegó efectivamente, cuando dejó atrás su imagen infantil. No obstante, llegó a  barajarse la idea de que pudiera protagonizar El Mago de Oz. Sin embargo, en aquellos momentos el nombre de Judy Garland era más comercial y los de la Metro dejaron de ver en Shirley Temple al filón de oro que había sido hasta entonces. Su nombre, su imagen, ya no era rentable. Había perdido su brillo de manera temprana.

Protagonizó El pájaro azul, una película fantástica y en technicolor que pretendía seguir la estela del Mago de Oz, pero fue un fracaso. Más tarde llegarían producciones como  Desde que te fuiste, Te volveré a ver o Fort Apache, donde el nombre de Shirley Temple ya no estaba en primera línea.

Un matrimonio fallido y éxitos fuera del mundo del cine

Shirley Temple dejó el mundo del cine con 22 años y todo parecía prever que se convertiría en una feliz ama de casa casada con otra estrella del cine, John Agar. Sin embargo, tras desembarcar del gran transatlántico hollywoodiense, la joven Shirley no encontró ni la felicidad ni la estabilidad.

Su marido la maltrataba, era alcohólico y a punto estuvo de perder la vida mientras estaba embarazada a causa de una paliza. No obstante, todo mejoró tiempo después. Encontró la felicidad con Charles Alden Black, un hombre que la introdujo en el mundo de la política y le garantizó, además, una nueva vida alejada de los focos de Hollywood.

Fue la primera jefa de protocolo en la Casablanca. En 1969 el presidente Richard M. Nixon nombró a Shirley Temple delegado a la Asamblea General de las Naciones Unidas. En los años siguientes, cumplió funciones como embajadora de los Estados Unidos en Ghana. En 1989, Temple también se convirtió en el embajadora del presidente George H. W. Bush en lo que entonces era Checoslovaquia.

Shirley Temple murió de neumonía en el 2014. Tenía 89 años y disfrutó de una vida intensa, plena y llena de hitos donde lidiar, en silencio, con hechos tan trémulos como dolorosos. Su infancia no fue al fin y al cabo, tan dorada como lo fueron sus tirabuzones…

♥También te puede interesar “Dorothy Good, la niña de 4 años acusada de brujería

Bibliografía

  • Balio, Tino (1995) Grand Design: Hollywood as a Modern Business Enterprise, 1930–1939. University of California Press. 
  • Barrios, Richard (1995). A Song in the Dark: The Birth of the Musical Film. Oxford University Press. 
  • Black, Shirley Temple (1989) [1988]. Child Star: An Autobiography. Warner Books
  • Hatch, Kristen. Shirley Temple and the Performance of Girlhood. Rutgers University Press

Categorías:Biografías