Reflexiones

Mi gato, un maestro de la espiritualidad


Mi gato, un maestro de la espiritualidad

Decía Leonardo Da Vinci que los felinos son pequeñas obras maestras. Los egipcios los veneraron y aunque a menudo se diga aquello de que nadie puede ser dueño de un gato (sino todo lo contrario) la historia nos señala que no es así. Estudios como los publicados en la revista Sciencie, por ejemplo nos señalan que los domesticamos hace ya 12.000 años. En una tumba de Chipre datada sobre esta fecha, pudo descubrirse el esqueleto de una persona enterrada de manera deliberada junto a un gato.

Llevamos apreciando su compañía desde tiempos inmemoriales. Eran los compañeros de travesía de los marinos en sus largos viajes por el mar y han sido también, esas presencias dotadas de gran poder para corrientes como el budismo theravada. A día de hoy, conservamos en la Biblioteca Nacional de Bangkok, un tesoro mágico y excepcional: El libro de los poemas del gato, o el Tamra Maew.

Así, en uno de esos poemas evocadores se transmitía la idea de que cuando una persona alcanzaba el más elevado nivel en su desarrollo espiritual, su alma se unía plácidamente al cuerpo de un gato. Son legados excepcionales y mágicos que siempre vale la pena conocer. Veamos por tanto qué tantas culturas atribuyeron a nuestros pequeños felinos mágicas facultades espirituales.

“Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo.”

– Teófilo Gautier-

Mi gato, un maestro de la espiritualidad

1. Mi gato, una criatura que ama la libertad

Pueden parecer dependientes de nuestro afecto y las comodidades que les ofrecemos. Sin embargo, el carácter felino no entiende de apegos, su corazón y su mirada se guían por la independencia, por ese carácter curioso y explorador donde no sentir nunca la necesidad de complacer a nadie.

2. Vive  el aquí y ahora

Si quieren jugar juegan. Si un gato quiere dormir lo hace, si quiere correr, trepar, curiosear, jugar lo hace cuándo y dónde quiere. Su personalidad define como nadie a ese ser que sabe apreciar como nadie el presente y ese aquí y ahora donde se inscribe la auténtica felicidad. La de las cosas sencillas.

3. Él elige a quien querer y a quién no

Los gatos no tienen un sexto sentido. Tienen un séptimo sentido audaz e intuitivo que les permite saber en poco tiempo “quién sí y quién no”. De ese modo, aceptarán la compañía, las caricias y el regazo  de aquel que a su parecer, merezca verdaderamente su presencia.

Optarán siempre por personas de carácter relajado, por quien entienda y acepte sus sutilezas sin someterlos en ningún momento. A partir de ese instante, el corazón felino le será leal en todo momento.

Mi gato, un maestro de la espiritualidad

4. Mi gato es un maestro zen de la relajación

Desconocemos si los gatos practican la meditación. Sin embargo, observando su indudable capacidad para cerrar los ojos ante el sol de una ventana, para quedarse inmóviles como estatuas de otro tiempo y otra época, podríamos decir que solo ellos han alcanzado verdaderamente el Nirvana.

Su ronroneo, su paz, su capacidad para separarse de todo lo que les envuelve para relajarse en los lugares más insospechados, ya nos demuestran su absoluta capacidad para ser auténticos maestros del Mindfulness.

5. Mi gato me sana, el tiempo pasado con él nunca es tiempo perdido

Un gato no resolverá nuestros problemas de pareja. Tampoco pagará nuestros impuestos ni hará que ese compañero tóxico del trabajo cambie su comportamiento. Sin embargo, su presencia sutil, su compañía siempre sincera y esa mirada limpia, mágica y espectacular en la que reflejarnos, nos propiciará un gran beneficio emocional.

Son compañeros silenciosos pero constantes. Son ese ovillo en el sofá, ese rincón en la cama, esa presencia siempre leal y constante capaz de sanar penas, de apagar soledades y dibujar sonrisas.

6. Es un maestro del equilibrio

Los gatos son increíblemente hábiles.  Caminan sobre cualquier cosa sin caerse, saben saltar, deslizarse, caer a cuatro patas y pasar de un sitio a otro sin miedo y con precisión absoluta.

También nosotros deberíamos aprender de estos maestros del equilibrio. No para encaramarnos a sitios imposibles. Sino para tener su mismo temple en la vida. Disponer de ese carácter gatuno en el día a día sería un regalo absoluto. Podríamos lanzarnos sin temor hacia nuevos rumbos,  caminar con elegancia y seguridad mientras transitamos por momentos difíciles….

Los gatos son esos gurús excepcionales en los que inspirarnos en cada momento, no hay duda.

Bibliografía

  • Martin R. Clutterbuck: Gatos, leyendas y realidad . White Lotus Press, Bangkok 2004,

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