Psicología de la personalidad

Personas magnéticas: una personalidad fascinante ¿te identificas?


Las personas magnéticas son perfiles brillantes y con altas capacidades intelectuales (a menudo no detectadas). Se alzan como perfiles ávidos de conocimientos, almas sensibles y siempre curiosas que sortean con gran dificultad esos escenarios donde no siempre hallan su lugar.

Les guía la necesidad casi constante por encontrar significado a una realidad que a instantes, parece contradictoria, vacía, demasiado ruidosa e incluso agotadora. Son hombres y mujeres creativos y con un talento excepcional que no siempre se reconoce, voces que no encuentran ese lugar idóneo donde poder demostrar su gran potencial.

Asimismo, las mentes magnéticas no siempre se corresponden con corazones felices. Aún más, es muy común que sufran en ocasiones determinados  trastorno del estado del ánimo (ansiedad, depresión, estrés…)

En lo que respecta a las relaciones afectivas, suele darse a menudo un mismo problema: no encuentran a esa pareja que les desafíe intelectualmente. No es fácil dar con un compañero o compañera de vida con el que emocionarse por la vida, con el que transitar a diario por el camino del descubrimiento y con quien sumergirse en una aventura de crecimiento  y pasiones en común.

¿Cuáles son las características de una mente magnética?

Tener una mente magnética puede parecer algo excepcional, pero en realidad, si encajas en este tipo de perfil lo que sentirás ahora mismo es cierto cansancio y hasta desconcierto. Hay días en que te falta la energía y el ánimo. La rutina te oxida y te preguntas casi cada mañana al despertar, si no hay algo más, si no estás en este mundo para lograr algo más elevado y con mayor sentido. Tu realidad, acostumbra a tener por lo general, una banda sonora poco estimulante para ti.

Tal y como nos explicó Carl Sagan en su libro La conexión cósmica, los seres humanos estamos hechos de una materia extraordinaria: polvo de estrellas. Imaginar en este mismo momento que en nuestro interior, en cada célula de nuestro corazón o en cada partícula de calcio de nuestros huesos se inscribe una historia cósmica, así como los restos de  antiguas estrellas que nos dieron la vida, es sin duda algo inspirador. Pero a veces lo olvidamos.

A menudo, nuestra realidad tan opresiva a instantes y acostumbrada a señalar al que siente o ve las cosas de manera diferente, apaga nuestro brillo original. Estamos obligados por tanto a recobrar ese impulso, ese destello y magnetismo con el que conectar con nuestro entorno de manera más intensa, feliz, confiada…

Veamos a continuación qué características definen a las personas magnéticas.

Personas magnéticas: una personalidad fascinante ¿te identificas?

1. Una curiosidad insaciable

La curiosidad tiene algo desafiante. Es esa fuerza interna que te empuja a preguntarte por qué las cosas son como son. Fuiste ese niño o niña inquisitiva que hacía mil preguntas a sus padres. No dudabas en alzar siempre el brazo en clase para plantear cuestiones que  maestros y profesores no siempre te respondían con la profundidad que tú necesitabas. Se quedaban a medias, no alcanzaban o te daban respuestas a tu parecer ingenuas.

Quizá por ello, dejaste tal vez de hacer preguntas a los demás para buscar tú mismo las respuestas. Te convertiste por tanto en un explorador del conocimiento. Ahora bien, esto hizo sin duda que ocurriera algo más. Descubriste que una pregunta te lleva a otra y más tarde a otra. El mundo está lleno de enigmas y cuestiones que te gustaría abarcar para alcanzar un especie de sentido vital.

Y esto, en ocasiones puede resultar agotador.

2. Tu mente funciona muy rápido

Las mentes magnéticas suelen tener un problemas muy curioso. Pueden tardar horas en dar una respuesta concreta. En el colegio podían incluso ser los últimos en entregar un examen. Y no porque no supieran las respuestas, sino porque sus mentes hallaron cientos miles, de posibles respuestas y era difícil quedarse con una sola.

Las personas con altas capacidades presentan un cerebro muy conectado y un pensamiento arborescente. Esto significa que de un dato pueden pasar a otro y luego a otro más. Procesan muy rápido, crean múltiples ideas, se hacen muchas preguntas, reflexiones… Para ellos resulta muy complicado centrarse en una sola cosa.

3. Empatía, dolor por las críticas e incomprensión ajena

Las personas con una mente magnética son además muy empáticas. Conectan con las emociones ajenas, con las necesidades y realidades personales de los demás. Son hábiles lectores de sentimientos en los rostros ajenos, entienden los matices de la voz, las palabras, las posturas…  Aún más, es común que experimenten contagios emocionales.

Es decir, quedan impregnados por el malestar ajeno, la frustración, la decepción…

Esa empatía se encuentra a menudo con todo un camino de espinas. A menudo, los demás no dudan en criticar su forma de ser y dichos comentarios, dichos comportamientos resultan muy dolorosos.

No es fácil para una mente magnética poner un paraguas emocional. No es sencillo no sentirse afectado por las palabras poco acertadas, por los silencios o falsedades. Quien tiene como principal característica “la conexión” a través del corazón,  sufre de manera intensa las contradicciones, las mentiras y las traiciones…

4. Necesitan relaciones y experiencias profundas y con mayor sentido

Las mentes magnéticas no son máquinas de pensamiento lógico. No son la clásica persona con un CI elevado que lo ve todo de manera racional. No son todo cerebro, son corazón, son sensibilidad y una mirada que necesita obtener sentido.

Por ello, es común que ansíen vínculos seguros y significativos. Odian la falsedad y la injusticia. Detestan ser traicionados, las relaciones interesadas, las que caducan al momento, las personas que acarician el corazón pero que se quedan a las puertas sin atreverse a nada serio.

Las personas magnéticas no son parte de esa sociedad líquida que definía el filósofo Zygmunt Bauman. No quieren formar parte de un mundo de valores volátiles, de relaciones efímeras, aspiraciones cambiantes y experiencias de usar y tirar.

5. A menudo indeciso y siempre perfeccionista

En tu realidad personal dos y dos casi nunca son cuatro. Siempre hay otras opciones que considerar y dar una respuesta rápida es algo que no va contigo. Reflexionas sobre cada paso que das, sobre el que darías y el que diste en el pasado. Te gustaría ser una persona más resuelta y decidida sin embargo, sabes que si actuaras así ya no serías tú.

Eres indeciso pero altamente perfeccionista. Las cosas deben hacerse bien y eso lleva tiempo, lleva esfuerzos y una elevada dedicación por tu parte. Es posible que los demás no te entiendan y que se desesperen por tu comportamiento.

 6. Relaciones afectivas basadas o bien en la dependencia emocional o en la desconfianza

Tal y como hemos señalado antes, una de tus características es la autenticidad y la seguridad. Necesitas vincularte con las personas de manera firme, buscas compromisos donde la conexión sea plena en absolutamente todos los sentidos.

Ello ha hecho que en ocasiones, construyeras relaciones basadas en la depedencia. Ahí donde la otra persona lo era todo, donde si a uno le faltaba oxígeno el otro se lo proporcionaba, donde metas y objetivos debían ser los mismos aunque ello implicara un sacrificio.

Debemos tenerlo claro. Este tipo de relaciones son auténticos suicidios emocionales y la persona con una mente magnética debe entenderlo.

Cuando ansiamos que la otra persona sea nuestro norte y nuestro sur, esa estrella polar que nos ilumine en cada una de nuestras oscuridades, lo que experimentamos es sufrimiento. Es más, en estos vínculos habita la desconfianza constante, el miedo a ser traicionados, a que nos fallen, a no ser entendidos como merecemos…

7. No has encontrado aún tu lugar en el mundo

Las personas con altas capacidades no siempre son reconocidas. No se aprecia en todos los casos su maravilloso potencial, y si se hace, no siempre se les posibilita poder alcanzar esas metas personales que sitúan en su horizonte.

La vida en nuestra mente es mágica, llena de posibilidades que construir. Sin embargo, en ocasiones la realidad está a años luz de esos ideales personales. La realidad es contradictoria, frustrante a instantes… De ahí que te cueste tanto encontrar tu lugar.

Para concluir solo cabe puntualizar un último aspecto a modo de resumen: la mente magnética es como un imán. Se siente atraída por el conocimiento, por lo que ve, por lo que imagina… Es curiosa, empática y sensible. Sin embargo,  tiene la obligación de “calibrar” ese poder. Debe actuar como esa brújula que siempre encuentra su Norte personal, su punto de equilibrio y referencia.

Bibliografía

  • Jacobsen, M. E. (2000). The gifted adult: A revolutionary guide for liberating everyday genius. Ballantine Books.
  • Mayer, JD, Salovey, P., Caruso, DR, y Sitarenios, G. (2003). Midiendo la Inteligencia Emocional con el MSCEIT V2.0. Emoción , 3 (1), 97-105. https://doi.org/10.1037/1528-3542.3.1.97